Las máscaras

A mask-makerEl arte de los "maschereri" (mascareros)"
El empleo de las máscaras por parte de los venecianos y de los miles de forasteros que llegaban a Venecia para vivir los famosos carnavales, ya entonces atracción turística, ha hecho nacer la demanda de máscaras.

Surge así la figura de los "maschereri" (mascareros), artesanos inscritos en el Arte de los Dipintori (Pintores) que se ingeniaban creando máscaras de papel maché o de tela cerada para satisfacer las exigencias de los diferentes clientes.

 

 

 

 

Giovanni Grevenbroch, Venitian "bauta" masksLos disfraces más en boga
El disfraz veneciano por excelencia es la bauta, que la llevaban hombres y mujeres: una capita negra a juego con un sombrero a tricornio negro y con una larva, máscara blanca que celaba el rostro.

Con la bauta se garantizaba totalmente el anonimato, dado que permitía también beber y comer.

 

 

 

Giovanni Grevenbroch,Venitian "moretta" MaskOtra máscara utilizada por las mujeres era la moretta, oval de terciopelo negro que permanecía fijo al rostro de la dama gracias a un botoncito que se tenía entre los dientes.


Era tambén difuso el domino, una larguísima capa con capucha que cubría el rostro.

 

 

 

 

 

 

 

La comedia del arte
Es en el teatro donde la máscara encuentra su consacración oficial, y algunos personajes de la comedia del arte se convierten en verdaderos estereotipos que correspondían perfectamente a la sociedad veneciana.


Así tenemos Pantalone, viejo mercader normalmente rico, el pedante doctor Balanzone, de origen boloniés, el siervo astuto Brighella y el bobo Arlecchino, reunidos por el origen común de Bérgamo, y por último la lista y hábil Colombina, sierva maliciosa y pícara.

 

No de área véneta -lombarda pero siempre muy amado es Pulcinella, máscara napolitana, el bufón holgazán.

 

 

 

 

 

Today masks Las máscaras hoy
La ciudad, durante los últimos días de los Carnavales, pulula de personas disfrazadas que invaden alegremente calles y plazoletas intentando divertirse y hacerse notar.

En esos días es fácil ver desfilar de todo, desde las estáticas y frías damas del Setecientos cortejadas por álgidos chichisbeos, a los más ingeniosos y personalizados trajes modernos, fruto de la inventiva y creatividad.

La Plaza de San Marcos y las principales plazas de la ciudad se ofrecen como extraordinario escenario para quien quiera convertirse, durante alguna hora o a lo sumo algún día al año, en protagonista de otra vida.

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